¿Quién gobernará a partir del 10 de diciembre?

No todo está claro entre el equilibrio de las dos cabezas del futuro gobierno.
No todo está claro entre el equilibrio de las dos cabezas del futuro gobierno. (RONALDO SCHEMIDT/)

Las movidas políticas y económicas antes que asuma Alberto Fernández al poder demuestran que no todo está claro en la futura acción de gobierno. Se confirmaron las diferencias de intereses entre el PJ provinciano junto con el peronismo histórico contra los otros grupos encaramados en el kirchnerismo. A Fernández lo acompaña en el comienzo una base de apoyos que se parecen más a un archipiélago. Cómo se resolverá el diferendo poco se sabe. Pero hay un indicio: el caso del cordobés Carlos Caserio, jefe del bloque justicialista en el Senado.

Inmediatamente después del arribo de Cristina Fernández de su viaje a Cuba para visitar a su hija enferma hubo un encuentro mano a mano y domiciliario con el próximo presidente. Allí se decidieron muchas cosas: los nombres y rostros del nuevo gabinete y las maniobras a aplicar en el Parlamento donde Cambiemos, los que se van, tiene más asientos en la Cámara Baja.

Caserio, más leal a su provincia y al PJ histórico fue invitado por Fernández para integrar el inminente gabinete. El mismo legislador lo explicó con palabras sencillas. Representa a gobernadores, sólo a Alberto Fernández y a distintas fuerzas territoriales.

En lugar de Caserio, Cristina vicepresidente quiere a José Mayans, un hombre que reporta al eterno gobernador de Formosa, Gildo Insfrán. Es decir, un parlamentario leal y consecuente con la ex presidente. Acepte o no, el cristinismo aplicó el viejo axioma latino que dice “Promoveatur et removeatur”, utilizado por siglos en su dinámica interna por la Iglesia Católica. Se jerarquiza a un sacerdote para que deje el lugar a uno más conveniente para la línea de pensamiento del Pontificado.

El senador cordobés Carlos Caserio fue invitado por Alberto Fernández a integrar el gabinete. Cristina tenía otros planes.
El senador cordobés Carlos Caserio fue invitado por Alberto Fernández a integrar el gabinete. Cristina tenía otros planes.

En Diputados quedaría Máximo Kirchner como jefe del bloque partidario.Todo cierra para tener una cintura más firme en las alturas porque serán muchas las leyes que presentará la Casa de Gobierno después del 10 de diciembre. Leyes decisivas que describirán el panorama de la nueva gestión oficial.

Esto lleva a reflexionar sobre los detalles del poder. Manda Alberto Fernández en muchas decisiones. Pero la última voz decisiva y estratégica queda en manos de la vicepresidente Cristina Fernández. El voto que define. Si así fuera se derrumba la promesa electoral del kirchnerismo que se asentaba en un cambio, mostrando una Cristina obediente.

Con la movida parlamentaria todo augurio quedó a mitad de camino. Y Alberto que ha venido trabajando muchísimo en recepciones sociales ,en contactos con el exterior y en diseño de los días próximos no puede explicar las contradicciones. El futuro lo dirá. Pero en la Argentina mandarán dos y no uno, como algunos ya lo venían reflexionando.

Habrá que ver cómo Alberto Fernández evitará sus contradicciones. Tras las serias críticas sobre los años anteriores a 2015, se habría amigado con Cristina hace más de un año. Ahora, ¿se reparten la última palabra?

Es indudable que en ciertas áreas Cristina Fernández no se ocupará del día a día. Pero en la mismísima interna de su extensa infraestructura partidaria su voz y su deseo pesarán.

Habrá que ver como Alberto Fernández evitará sus contradicciones. Porque revisando Youtube cualquiera se encuentra con serias críticas que difundía con fuerza para denostar los últimos años controlados antes del 2015 por Cristina en la Casa Rosada. Se habrían amigado hace más de un año. Ahora, ¿se reparten o no la última palabra?

Hay una gran expectativa en distintos ámbitos por temas fundamentales que ansían resolver. Entre tantos otros, la caída fenomenal de la producción industrial (17 meses de baja estrepitosa) junto el apriete fiscal y bancario de sus actividades. También están atentos a lo que ocurrirá en la búsqueda de nuevos mercados de exportación, a la taquicardia del dólar, a la resolución de la deuda externa evitando el default.

Hasta ahora, por ejemplo, nada se sabe sobre los tiempos que vienen para el Mercosur. El presidente brasileño sigue subestimando cualquier despliegue de acercamiento a la Argentina y a su presidente, a quien ha denostado antes y después de las elecciones definitivas.

Las declaraciones extremas de Jair Bolsonaro abren dudas sobre el Mercosur.
Las declaraciones extremas de Jair Bolsonaro abren dudas sobre el Mercosur. (Ueslei Marcelino/)

Como se sabe la relación con Brasil es fundamental en las cuentas exteriores argentinas. Es su principal mercado de colocaciones y de intercambio económico. Hay una propuesta brasileña (léase el ministro Paulo Guedes) de reducir en un 50% los derechos de importación común en el Mercosur. Guedes no escucha, es respaldado por el presidente Jair Bolsonaro que sigue con sus definiciones y declaraciones muy extremas, internas y externas. Guedes sigue liderando un “think tank” extremadamente liberal en lo económico. Nada se ha podido solucionar y no aparece la luz, incluso con las movidas del Ministro de Producción de Cambiemos, Dante Sica, un economista muy conocedor de las relaciones con Brasil para serenar los ánimos.

Se sabe que Alberto Fernández desea entrar a la Casa Rosada con ganas de poner un ojo a los índices de pobreza (38% a fin de 2019, según el Observatorio Social de la Universidad Católica) con leyes y con acción concreta. No en vano eligió a uno de los mejores expertos en la Argentina en la materia, Daniel Arroyo. La pobreza, se sabe, no se resuelve con leyes, sino con toda una movida de la sociedad, la extirpación de la grieta entre distintos sectores sociales, mayor nivel producción, mayor otorgamiento de empleo formal, facilidades educativas. Todo ésto llevará tiempo. La pobreza no se cura ni en un año ni en dos.

Todo el “paquete” depende de la manera en que se resuelva el pago de los intereses de la deuda y de la relación con el Fondo Monetario Internacional quien está esperando a los enviados del nuevo gobierno para iniciar las conversaciones pertinentes. Se necesitaría en el exterior una especial consideración por las propuestas argentinas para conseguir mayor flexibilidad en los vencimientos que ya sofocan, antes de empezar a hablar.

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Fuente de información: https://www.infobae.com/opinion/2019/11/22/quien-gobernara-a-partir-del-10-de-diciembre/