Juana Molina: “Cuando empecé a cantar, salía tocando canciones que nadie entendía”

El trance hipnótico, aleatorio y rural de Juana Molina

A un mes del lanzamiento de Forfun, EP de canciones en clave punk, Infobae #CulturaLadoB entrevistó a Juana Molina unos días antes de presentarse en el nuevo complejo C (art media). Una charla en su estudio entre los árboles de Pacheco, donde nos hablamos de procesos compositivos, timidez, recitales en vivo, universo de los festivales, la televisión y sus influencias.

-¿Cómo se origina una canción?

Hace muchos años que soy amiga de los accidentes. El primero que recuerdo fue una nota de bajo que estaba tocando en una canción muy vieja, antes de sacar Segundo, que después quedó afuera de ese disco… es una canción muy anterior, de hecho es previa al programa de televisión. Pero me acuerdo que tocando el bajo le dí con toda la emoción a la nota de al lado… y como estaba trabajando en otra cosa dije: “después la corrijo”. Y oírla de golpe dije: “no, esta nota es lo máximo… es la que va, la otra era un plomo”. Y quedó… después la acompañé con otras cosas para que no estuviera tan sola… le puse unas columnas a esa nota… pero fue un accidente… si yo fuese una bajista eximia nunca hubiera tocado esa nota.

-Tomar del glitch o del error es parte de la esencia lo punk. ¿Siempre tuviste eso de tomar el camino sinuoso y trabajar en capas como idea?

-Pero no es una idea de capas ni una idea de camino sinuoso, de no recto, sino de ponerse a hacer y medio que las cosas salen solas. Incluso más allá de lo espontáneo, porque podría hacer algo horrorosamente espontáneo. Se trata más de un estado al que llego después de muchas horas de trabajo… un estado medio onírico, como de trance… lo hago sin pensar, porque cuando hay pensamiento se achancha todo, empiezan los jueces a decirte cosas.

-Desde lo compositivo no da la sensación que armaste una canción y le fuiste metiendo música, sino que aparece de otra forma…

-¡Es así! Ponele que yo me copo con una base de lo que sea: guitarra, bajo. Me quedo muchas horas tocándola, porque me copo, la grabo, y después cuando la escucho, ahí se me ocurre otra cosa y la agrego, y a medida que voy entusiasmándome con las ideas que aparecen, van pasando las horas, muchas; y entonces llega ese momento, que ya son las cinco o seis de la mañana, y yo no doy más de cansada, y sigo haciéndolo porque el entusiasmo es más fuerte que el sueño, y ahí entro en ese mundo donde solamente está lo musical. Todo lo demás no está: es decir, no tengo un método y digo “ahora voy a hacer esto, y ahora voy a hacer aquello, y ahora le voy a poner un ritmo”… lo que no me gusta lo descarto, las cosas que grabo en ese estado de total inconsciencia o de total consciencia o presencia, ahora ya no sé cómo llamar las cosas, pero estando absolutamente ahí sin que yo exista. Todas esas cosas son valiosas. Después lo escucho al día siguiente y digo “¿en qué momento pasó esto?”… porque grabo grabo grabo, toco la guitarra hasta que en un momento veo que pasaron 44 minutos y digo “ok, ya está”, después agarro otro track y grabo otros 44 minutos y así…

-¿Y cómo es el proceso de edición de todo ese material?

-Escucho y donde hay algo que me saca de la concentración digo: “esto no funcionó” y eso lo elimino…

-¿Ese proceso lo hacés sola o con la banda?

-Hice todos los discos sola, salvo en el último que hubo un poco más de colaboración de Odin Schwartz, Diego López de Arcaute y Eduardo Bergallo… pero para mí es un proceso distinto porque cuando estaban ellos nunca entré en ese estado de trance. Para entrar en esos momentos tengo que estar sola. Luego cuando volvimos, porque conservé el método de trabajo de grabar mucho… por ejemplo Cosoco, teníamos 56 minutos de material… cuando llegué al estudio y me puse a editarlo, ahí sí volví a entrar en ese lugar y en sucesivas escuchas fui eliminando todo lo que producía una disrupción; nunca dejo esos momentos de disrupción en un tema.

-¿Siempre trabajaste la música de esa manera?

-Antes grababa casetes y las canciones duraban el largo del lado. Tocaba y cantaba una cosa medio mántrica y a los 45 minutos de golpe “plap”, saltaba el casete y ahí me despertaba o salía de esa cosa. Y cuando mostraba eso a mis amigos músicos, me daba vergüenza y les explicaba “bueno, acá voy a cambiar tal o cual acorde”… era muy insegura, cosa que no sirve para esta carrera, porque la gente necesita que el que está haciendo algo se lo crea, sino dudan ellos también. Me parece un horror que sea así, pero es así. Cuando empecé a cantar, además de ser muy tímida tenía toda la pesadilla de la tele encima… pesadilla para mí, no por la gente… porque era como si de golpe la ves a Susana Giménez en un lugar de pobre infeliz, no entendés, “¿qué hace ahí?”, eso genera un rechazo, entonces salía yo tocando canciones que nadie las entendía, y que algunos con buena onda me decían “quizás te vendría bien un batero o poner imágenes”. Yo los quería matar, porque si vos no sentís el ritmo que ya estaba en la guitarra, evidentemente no te gusta lo que hago. Al principio la gente se iba de los shows, pero a los poquitos que quedaban le gustaba mucho. Me acuerdo que una vez estaba tocando en un bar donde habían unas cincuenta personas y me empezaron a gritar “hacé la coreana”, “decí goorrrdo”, “hacé un personaje, Juana” hasta que les dije “este es mi personaje de cantante”, y un pibe sentado adelante, de piernas muy largas y cruzado de brazos, harto de la situación me dijo “cantá, Juana”… y me recontra ubicó, ¿qué hacía yo dando explicaciones?, y pensé “bueno, voy a hacer al show aunque sea para él”. Igual me faltaban siglos para llegar a algún lado más o menos presentable.

-Así funciona la construcción de una carrera artística…

-Claro, aunque empieza por uno mismo. El otro día alguien me dijo “mirá lo que dice fulano: la gente paga entradas para ver a una persona que tiene confianza en sí misma sobre el escenario”, algo que dije toda la vida, porque mi viejo era un enfermo con ese tema y me decía “si yo tuviera el cinco por ciento de la confianza que tiene este pibe, me iría mucho mejor”. Mamé eso desde chica, tenía la vanidad por si yo me equivocaba que el otro supiera que yo me había equivocado, y no que vaya a creer que estoy haciendo eso mal y no me doy cuenta. Todos esos pensamientos absurdos, que cuando vos vas a ver a alguien te importa tres carajos si se equivoca.

-¿Te reconocés con alguien de acá, en cuanto a estilo musical?

-No.

-¿Y de afuera?

-Reconozco de dónde vengo…

-¿De zonas como el noise o el dream pop?

-No, no. El rock progresivo, para empezar, mezclado con lo que se escuchaba veinticuatro horas en mi casa: muchísimo jazz y bastante bossa nova… desde chica ya estaba en el tema de salir volando con la música, poner un disco de King Crimson, por ejemplo, y que me transportara. Entonces las canciones, si bien era fanática de Los Beatles, me gustaban, pero hasta ahí, prefería ese otro tipo de viaje.

-¿Escuchás mucha música?

-Nada, soy un desastre. Y me encanta cuando descubro algo. Ahora hay unos chicos nuevos, son quema-cocos como pocos, pero son buenísimos, se llaman Schlagenheim: es un poco de todo lo que ya escuché con la personalidad de ellos; está King Crimson, está Primus, está XTC, hasta The B52´s te diría. Son ingleses, claro, es que vos escuchás la música antigua, del medioevo, inglesa y te rompe la cabeza… no es de ahora, no son Los Beatles… Los Beatles son algo que sale de ese lugar… tienen eso. Pero también escuché a Nine Inch Nails en un festival y me rompió la cabeza… es un genio ese tipo…

-Hablando de festivales, ¿te gusta tocar en ese contexto?

-No, pero hay que hacerlo. Por eso es tan importante pelear el lugar, entre quién y quién, quién toca en el otro escenario. Porque si no sos una de las estrellas te puede ir muy mal. Por ejemplo si toca Nine Inch Nails en el escenario de al lado, yo no me iría a ver… jaja!

-Pero, ¿te gusta tocar en vivo?

-Ahora sí, me encanta…. antes pensaba que iba a ser de esos artistas que solo graban y no… la pasé mal durante muchos años y de repente la empecé a pasar bien. Lo que no me banco es cuando hay problemas de sonido; no muy seguido, pero a veces pasa.

-¿Qué rol ocupan las letras en tus canciones?

-No soy de las que escriben unas poesías increíbles y les ponen melodía. Las tengo que escribir para poder cantar la música.

-¿Cómo será el concierto del viernes 13 de diciembre en C?

-Una experiencia hipnótica, un cruce entre mantra y catarsis, como esos viajes imposibles de olvidar.

*Juana Molina presenta Friggatriscaidecafobia / Viernes 13 de diciembre a las 20h / C_complejoartmedia, Corrientes 6271, Villa Crespo

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Fuente de información: https://www.infobae.com/cultura/2019/11/29/juana-molina-cuando-empece-a-cantar-salia-tocando-canciones-que-nadie-entendia/