Argentina, entre la guardia alta y la vara baja…⁩

REUTERS/Luisa Gonzalez
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Messi dejó desnudo al Var. Los últimos detractores ya no pueden descalificarlo diciendo que es un pibe que sólo piensa en jugar a la Play. Se puso otra vez en modo Maradona. Al verse perjudicado desenfundó la denuncia de corrupción. Del mismo modo que unos minutos antes había protestado sin hablar: no se presentó a la premiación por el tercer puesto para no regalarle la foto al marketing del show. Todo un proceder auténtico de su parte, cero tribunero. No se aplaudiría una argentiniada vacía. O sea, no fue llanto barato ni un gesto de mal perdedor por no jugar la final. Messi -hoy capitán sin Mascherano como brazo armado- asumió su rol de líder. Les pidió a sus compañeros que lo dejaran subirse solo al ring. Sabe del peso de su apellido y que tenerlo a él en contra es la peor propaganda del mundo para el poder. Se quejó fuerte porque sospecha que la roja después de la patoteada de Medel fue una represalia. Justo al partido siguiente a su discurso anti manejo del Var por los dos penales que no le cobraron a Argentina contra Brasil, las cámaras tampoco colaboraron para evitar el papelón histórico que le dio -mala- fama al paraguayo Díaz de Vivar. En fin, si la tecnología llegó para acabar con la injusticia o delatar a los corruptos, de mínima la injusticia no se terminó…

Es lógico que Messi camine con la guardia alta. Gallardo patentó esa frase antes de cualquier daño: creyó que River podía pagar el poder de Boca en el fútbol argentino. El capitán de la Selección lo hizo obligado por los últimos episodios. ¿O alguien recuerda reclamos así del 10? Messi es un jugador pacífico. Afuera y adentro: lo expulsaron sólo dos veces -las dos con Argentina, las dos mal- en 823 partidos. Fue una explosión inédita cuando posteó en Instagram contra la AFA por la logística antes de la final del 2016… Aunque Conmebol saque un comunicado sólo refutando a Messi, sin explicar qué pasó, es evidente que el Var fracasó en Brasil. No porque no sirva como herramienta -todo lo contrario- sino por cómo no lo usaron. Faltaría saber si fue incapacidad brutal, por un boicot intencional al sistema o para ayudar al local. Por ahora no hay árbitros sancionados. No hay autoridades que asuman la responsabilidad. Sólo se sabe que hoy nadie cree en el Var. Y que quitaron el gusto a fútbol a esta Copa.

Así Argentina anda entre la guardia alta y la vara baja. Suena antipático pero quedó en su segundo plano la evaluación del equipo. La Selección jugó su mejor partido con Chile hasta que el árbitro rompió todo. Había dado buenas señales contra Brasil. Pero hace falta más para creer que se encontró al entrenador definitivo para el Mundial. No parece -como declaró Scaloni- que su etapa de prueba haya pasado. Alguna vez habría que escaparse del último resultado o de la cercanía personal para definir. Antes hay varias preguntas para responderse. ¿Argentina tiene un plan de juego? No. Aún no se sabe si es un equipo que junta jugadores de pase como contra Chile, o si saltea a Messi y juega con pelotazos para Kun y Lautaro como ante Paraguay. ¿Argentina potenció a Messi? No. Es un crack indiscutido pero en la Copa contagió más desde sus palabras, sus actitudes, o la pequeñez de cantar el Himno, que de su nivel de juego. No se lo vio en todos los partidos igual que contra Brasil. ¿Se nota la mano del DT? Se lo ve mejor en el armado de los 11, con tiempo para pensar, que cuando debe leer un partido durante los 90 minutos: falló casi siempre en los cambios, con tendencia a sacar al mejor. ¿Scaloni sumó jugadores para el futuro? Sí. Le dio minutos a Lautaro, Paredes como 5 solo es de él aunque podría discutirse si no debería tener otra compañía, De Paul revelación es suyo, Dybala de 9 fue el primero que lo puso. Que quede claro: Scaloni colaboró con la Selección. Dio una mano para valorar, no para darle el premio mayor.

Y la última pregunta: ¿habría que dejar a Scaloni si el grupo lo quiere y Messi lo respaldó? Discutible. Por supuesto que se debe escuchar al líder. El peligro es que ya pasó -más o menos público- que los jugadores bancaran a un entrenador. Sampaoli llegó así. Martino había dirigido al Barcelona antes de ir a Ezeiza. Ese mensaje suele variar cuando llegan un par de derrotas y aparece el sálvese quien pueda. Siempre lo recomendable es alguien capacitado por arriba que escuche al plantel pero tome la mejor decisión para la Selección. Que Chiqui Tapia se deje ayudar aunque los Gallardo o los Heinze pongan más distancia con los dirigentes. Que Menotti defina si va a seguir -o asumir- como Director de Selecciones y presente su esperado plan. Que el valor fundamental de la elección no sea que no hay otro que quiera dirigir al equipo… Los propios dirigentes le bajan el precio a Scaloni si le van renovando cada seis meses. Si todo el país casi coincide en que Gallardo es el mejor no se puede tener la pereza de no ir ni siquiera a tentarlo. Ya pasó que Carlos Bianchi tuvo diferencias con con Julio Grondona y nunca dirigió a la Selección.

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Fuente de información: https://www.infobae.com/deportes-2/copa-america-2019/2019/07/07/argentina-entre-la-guardia-alta-y-la-vara-baja-%E2%81%A9/